Somos

Nuestro museo fue inaugurado el año 1995 y pertenece a la Fundación Cardoen, entidad civil sin fines de lucro, creada por don Carlos Cardoen Cornejo, con el objeto de investigar, conservar y difundir nuestro patrimonio cultural.

Una variada temática de objetos en exhibición sorprende al visitante por su trascendencia histórica, ubicándolos en el contexto de los cambios y procesos evolutivos acontecidos en el tiempo. Sin duda un “viaje hacia nuestros orígenes”.

Don Carlos Cardoen

El museo Colchagua es el producto de mi interés por compartir con los demás los objetos y el conocimiento adquirido a través de mi vida sobre temas apasionantes de nuestros orígenes como seres humanos, como sudamericanos y como chilenos.

Todo partió, cuando siendo ejecutivo de una empresa internacional, debí permanecer etapas de mi vida en Perú, México, Ecuador y Bolivia; países que fueron la cuna de Civilizaciones prehispánicas. Mi tiempo libre en esos lugares lo ocupé en conocer y estudiar las culturas que nos precedieron y con sorpresa me enteré de un mundo de belleza, conocimiento y estética que yo no conocía. Así fui ganando admiración y respeto por estas civilizaciones y comencé a coleccionar objetos.

El posterior desarrollo de mis propias empresas en Europa y América del norte, me permitieron entrar en contacto con colecciones de piezas prehispánicas anteriormente adquiridas por diplomáticos y coleccionistas, los cuales las habían llevado de Sudamérica a sus respectivos países.

Otro elemento determinante en la tarea de las colecciones y luego del museo, fue la inquietud que me produce la falta de identidad nacional de la gran mayoría de los chilenos.

Tenemos un espíritu isleño, que admira lo extranjero, pero no valora lo propio y vemos como la influencia cultural extranjera permeabiliza a nuestros jóvenes con sus

 

múltiples expresiones. Sin embargo, en nuestras escuelas no se enseña ni una palabra de mapudungún u otras lenguas originarias.

Como Presidente de la sociedad de amigos de Isla de Pascua, hace varios años nos correspondió conseguir autorización gubernamental para que se pudiera enseñar nuevamente en la isla el idioma Rapa-Nui.

Es necesario criticar las políticas educacionales pasadas y presentes para darnos cuenta que necesitamos valorar nuestras raíces y nuestra identidad nacional, y como creo que esta es una tarea de todos los chilenos y no sólo del gobierno de turno, es que decidí darle a esta pasión una orientación colectiva, compartiendo mis locuras con todos ustedes.

Aquí va el Museo Colchagua.

Carlos Cardoen Cornejo Ph.D